La Galería Petrus presentará “Antología Pictórica: 1998-2025” del maestro Luis Hernández Cruz, una exposición única que repasa el pasado cuarto de siglo de obra del pintor puertorriqueño, referente de la plástica latinoamericana, y quien a sus recién cumplidos 89 años permanece en creación continua. La exposición se inaugurará este miércoles, 3 de diciembre, a las 7:00 de la noche.

En la ocasión, constituye una oportunidad única para admirar piezas que no han sido expuestas al público previamente y que abarcan desde 1998 hasta el presente. Esta exposición marca a la vez el vigésimo aniversario de la primera retrospectiva del maestro Hernández Cruz efectuada en Galería Petrus, titulada “Paisajes quiméricos”.

Luis Hernández Cruz es un pilar de las artes isleñas; goza de prestigio y admiración internacional como uno de los principales exponentes de la abstracción en América Latina.
“El pintor no cesa a menos que esté terriblemente enfermo y ese no es mi caso. Picasso vivió hasta los 91 pintando y Tiziano, hasta los 100. Para mí, cada cuadro es un mundo, una nueva oportunidad de interpretar el universo”, explicó el artista sobre su motivación para continuar creando.
“Mi mayor placer es que la gente vea mis obras, que las admiren, que se deleiten en ellas, que viajen a su interior. Yo me levanto todos los días esperando que la vida me dé algo nuevo y así es el arte. El arte es esa incógnita en la que se empieza, pero no se termina”, agregó.
Flora, fauna, física, mitología, filosofía, literatura, anatomía y arquitectura, todo inspira al maestro Hernández Cruz dando paso a una suerte de alquimia que se traduce en lo que el propio artista describe como “paisajes geométricos o abstracción orgánica”, donde colores, luces, contrastes e incluso figuraciones conversan con una intensidad innegablemente caribeña.

“El maestro Hernández Cruz es de los pocos artistas que continúa apostando por el formato grande y horizontal en diversos tamaños. Es una artista de quien todo puertorriqueño debería tener una pieza, sea original o serigrafía, ya que es parte de la historia del arte puertorriqueño. Su huella es innegable y permanecerá como uno de los grandes artistas plásticos de Puerto Rico. Sus pinturas están presentes en grandes colecciones nacionales e internacionales.





