POR DR. LUIS MONTEL
La artrosis es una de las enfermedades más comunes al envejecer. Muchos la describen como “desgaste”, pero en realidad es algo más complejo: la articulación se inflama, duele, se vuelve rígida y poco a poco el cartílago —esa capa que evita que los huesos rocen entre sí— empieza a desaparecer.
Durante años, los médicos sabían qué pasaba, pero no por qué el cuerpo empezaba a destruir su propio cartílago. Ahora, un descubrimiento científico podría cambiar el futuro de esta enfermedad.
La artrosis no es solo desgaste: es una inflamación que se descontrola. Dentro de nuestras articulaciones hay células que se encargan de defendernos. Cuando todo va bien, ayudan a reparar pequeños daños, pero, en la artrosis, estas células se “confunden” y empiezan a liberar sustancias inflamatorias que dañan la articulación en lugar de protegerla.
Por eso aparecen dolores, rigidez, inflamación y pérdida de movilidad. Con el tiempo, el cartílago se va gastando hasta desaparecer.



