El término gordofobia no corresponde a un diagnóstico clínico aprobado por el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision, publicado por la American Psychiatric Association.
Sin embargo, en algunos espacios del ámbito psiquiátrico y psicológico se utiliza para describir el estigma o prejuicio que experimentan muchas personas con sobrepeso u obesidad, especialmente cuando también enfrentan trastornos alimentarios o depresión.
En términos estrictos, no podemos afirmar que exista un miedo clínico hacia las personas gordas. Más bien, el concepto de gordofobia se utiliza para referirse al prejuicio o discriminación que muchas personas con cuerpos grandes dicen experimentar en la vida cotidiana.
También es cierto que no podemos promover ni aplaudir la idea de que la obesidad deba considerarse automáticamente como algo positivo desde el punto de vista de la salud. No obstante, sí es positivo y profundamente valioso vivir una vida basada en la aceptación personal y el amor propio, independientemente del cuerpo que habitemos.
Este no es un llamado a promover la obesidad. Es un llamado a reconocerte como persona, valorarte y amarte, porque ese reconocimiento interno es lo que fortalece la voluntad para trabajar por una vida mejor.
Tampoco podemos generalizar afirmando que todas las personas gordas padecen una enfermedad. La salud, en términos generales, no está definida únicamente por el peso corporal. Existen personas con obesidad que son atletas, que tienen flexibilidad, resistencia y gran capacidad física; personas que trabajan, crean, modelan, emprenden y participan activamente en todos los escenarios de la sociedad. Del mismo modo, hay personas delgadas que enfrentan múltiples enfermedades, algunas incluso de origen genético.
Por supuesto, tampoco podemos ignorar que existen factores de riesgo asociados a la obesidad. La información médica debe ser reconocida. Pero lo que sí podemos hacer como individuos es procurar, dentro de nuestras circunstancias, vivir de manera consciente, buscando equilibrio y acercándonos lo más posible a un estilo de vida que nos permita disfrutar una vida plena.
Si por razones de salud tu cuerpo no te permite bajar de peso al ritmo que deseas o si por el momento no puedes lograrlo, durante ese proceso debes seguir amándote.
Las personas con obesidad no pueden borrarse de la historia ni desaparecer del mapa. Existimos. Somos personas que soñamos, que trabajamos, que luchamos y que aspiramos a una vida digna igual que cualquier otro ser humano.
Al final, el llamado es sencillo: vivir sin hacer daño a los demás y procurar mayor justicia hacia uno mismo, porque cuando aprendemos a tratarnos con respeto y dignidad, ese respeto también se refleja en una mejor salud integral.




