En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) cada día se hace más presente, el valor de los profesionales de las comunicaciones, en especial de los relacionistas en mi opinión, aumenta. Somos los profesionales de las relaciones públicas los encargados de establecer las estrategias necesarias para que el mensaje que se comparta sea veraz, innovador y más aún, original.
Basta con revisar las plataformas sociales para observar cómo los contenidos guardan relación. Cómo se replica el uso de palabras muchas de las cuales se alejan del español que comúnmente utilizamos. De igual forma, son frecuentes el uso incorrecto de comas, comillas y puntos suspensivos, entre otros.
Cuando repasamos los artes también es evidente el uso de tipografía, colores y diseños similares. Una simple mirada pone de manifiesto quién fue el responsable de dicho arte: la inteligencia artificial. Menús, promociones, y otros son ejemplos claros del uso de esta herramienta. A esto se suman las llamadas Fake News, muchas veces creadas con inteligencia artificial, las cuales cada día ganan mayor notoriedad. Sin hablar de las personas que gracias al uso de esta herramienta se sienten con el poder de redactar comunicados de prensa, planes de comunicaciones, entre otros.
Son estos ejemplos donde la intervención de un relacionista es necesaria. Aunque reconozco que la IA llegó para quedarse, soy fiel creyente que esta tecnología, al menos en un futuro cercano, se encuentra lejos de reemplazar la gestión de los relacionistas y profesionales de las comunicaciones. La IA es una herramienta de colaboración que utilizada correctamente potencia aún más la labor estratégica que desempeñamos los relacionistas.
Hoy más que nunca, en un mundo automatizado nuestro rol garantiza que el mensaje a comunicar sea único, convincente y diferente. Garantiza que la información que se comunica sea correcta y sea percibida con ese calor humano del que nos aleja la tecnología. La IA es una herramienta de colaboración, a través de la cual se alcanza eficiencia y automatización. Mientras, el relacionista garantiza la empatía, la ética y el desarrollo de la reputación de las marcas así como la implementación de una estrategia creativa. Elementos que en un mundo automatizado y común, hace que la función de nuestra gestión gane mayor relevancia.
La IA automatiza; las relaciones públicas crean. La IA procesa; las relaciones públicas responden ante las crisis. La IA maneja datos a gran velocidad; las relaciones públicas construyen relaciones auténticas. La IA se basa en algoritmos; las relaciones públicas en emociones y el juicio estratégico.
Generar confianza, construir relaciones genuinas y comunicar con sensibilidad son capacidades que ninguna herramienta tecnológica puede replicar en su totalidad. Garantizar que la información que se procesa a través de la tecnología sea interpretada y puesta en marcha desde la perspectiva humana y basada en los conocimientos de la profesión de las relaciones públicas es a lo que debemos aspirar. Demostremos, con acciones, el valor de las relaciones públicas y los profesionales de las comunicaciones en un mundo dominado por la inteligencia artificial.
###
Sobre Aracelys Otero Torres:
Posee un bachillerato en Comunicaciones de la UPR de Arecibo y una maestría en Relaciones Públicas de la Universidad del Sagrado Corazón. Es licenciada en relaciones públicas.
Laboró como asesora auxiliar en asuntos municipales del exgobernador Alejandro García Padilla. Dirigió la Oficina de Comunicaciones del Departamento de Transportación y Obras Públicas y sus agencias adscritas. También, se desempeñó como oficial de comunicaciones y directora de prensa en la Cámara de Representantes de Puerto Rico y el Municipio de Hatillo. Posee experiencia gubernamental, municipal y legislativa. Es propietaria de la firma de relaciones públicas Assiduous Communications,LLC. En la actualidad asesora clientes gubernamentales y privados.