Por Dr. Sebastián Bonnin
Quiropráctico
Cuando se habla de salud mental, es común pensar en aspectos como el estrés, la ansiedad, el estado de ánimo o la capacidad de afrontar los retos de la vida diaria. Sin embargo, detrás de cada pensamiento, emoción y reacción física existe un sistema que desempeña un papel fundamental en nuestro bienestar: el sistema nervioso.
El sistema nervioso central regula funciones esenciales del organismo, incluyendo el sueño, la concentración, la memoria, el movimiento y la respuesta al estrés. Su capacidad para coordinar la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo es indispensable para mantener el equilibrio físico y emocional.
La quiropráctica se enfoca en la salud y función de la columna vertebral, estructura que protege la médula espinal y forma parte fundamental del sistema nervioso central, una de las principales vías de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Desde esta perspectiva, el cuidado quiropráctico busca optimizar el funcionamiento del sistema nervioso mediante la detección y corrección de subluxaciones vertebrales, término utilizado en quiropráctica para describir alteraciones en la alineación o movilidad de las vértebras que pueden interferir con la comunicación adecuada del sistema nervioso. De manera sencilla, algunos quiroprácticos comparan estas subluxaciones con las caries dentales: problemas que pueden desarrollarse gradualmente y que, si no se atienden, pueden afectar la salud y el funcionamiento normal del organismo.

Aunque la quiropráctica no constituye un tratamiento para trastornos de salud mental, existe un creciente interés científico en comprender cómo la función del sistema nervioso puede influir en el bienestar emocional y la calidad de vida. Diversos estudios han explorado la relación entre los ajustes quiroprácticos y aspectos relacionados con el funcionamiento neurológico.
Por ejemplo, una investigación publicada en 2024 en la revista científica Brain Sciences encontró que participantes que recibieron cuidado quiropráctico durante un periodo de cuatro semanas reportaron mejoras en indicadores relacionados con la calidad de vida, incluyendo ansiedad, depresión, fatiga y dolor, en comparación con personas que no recibieron el mismo tipo de intervención. Los investigadores sugieren que estos resultados podrían estar asociados con cambios en la manera en que el cerebro procesa e integra la información proveniente del cuerpo.
Estos hallazgos no significan que la quiropráctica sustituya la atención psicológica o psiquiátrica cuando esta es necesaria. Condiciones como la depresión, los trastornos de ansiedad y otros problemas de salud mental requieren evaluación y tratamiento por parte de profesionales especializados. No obstante, el cuidado quiropráctico puede formar parte de un enfoque integral de bienestar orientado a promover una mejor función del sistema nervioso y una mayor capacidad de adaptación ante las demandas físicas y emocionales de la vida cotidiana.
Cuando el sistema nervioso funciona de manera eficiente sin subluxaciones vertebrales, el organismo puede responder mejor a distintos procesos relacionados con el descanso, la recuperación física y el manejo del estrés. Esto promueve la resiliencia en la persona y reduce la vulnerabilidad a los efectos del estrés. Por ello, muchas personas integran la atención quiropráctica como parte de un estilo de vida enfocado en la prevención y el bienestar general.
Para obtener los mejores resultados, se recomienda realizar una evaluación inicial con un quiropráctico cualificado que permita identificar las necesidades particulares de cada paciente y desarrollar un plan de cuidado individualizado. Asimismo, la atención quiropráctica suele complementarse con hábitos saludables como una alimentación balanceada, la actividad física regular y prácticas de manejo del estrés, entre ellas la meditación, el yoga o ejercicios de relajación.

