Por Ernesto Morales Ramos
El pasado lunes, 20 y miércoles, 22 de abril se celebraron dos eventos para conmemorar la creación de las Escuelas Libres de Música de Puerto Rico por el legislador, abogado, defensor de la clase obrera y, sobre todo, paladín del acervo cultural de nuestra Patria, el Hon. Ernesto Ramos Antonini.
En vista de que el natalicio de Ramos se conmemora el 24 de abril, me pareció pertinente hacer algunas observaciones de lo que yo presencié durante dichos eventos. El primero se realizó en la Escuela Libre de Música que lleva el nombre del prócer en Hato Rey y la otra en la Libre de Ponce que lleva el nombre de Juan Morell Campos.
Primero que todo, deseo agradecer, de parte de la familia de Ramos Antonini a los organizadores de ambas celebraciones, cada una con un estilo bien distinto, pero ambas realizadas de manera magistral por sus respectivas instituciones.
En la del lunes hubo un conversatorio magistral de parte de la Dra. Ivonne Figueroa, profesora de música en la Universidad de Puerto Rico y heredera de una de las familias más destacadas de nuestro País.
Además, estuvo Rafael Enrique Irizarry, director de nuestra Orquesta Sinfónica, el respetado profesor e intérprete Antonio Salcedo y el recién graduado de la Libre, Julio Gastón que hoy es reconocido mundialmente por formar parte esencial de los espectáculos de Benito Antonio Martínez Ocasio, el Bad Bunny.

Durante el conversatorio se destacó la enorme producción artística que ha salido de ese recinto, demasiados para enumerar aquí, pero sus nombres figuran entre las agrupaciones musicales más importantes del mundo en todo género, desde la música popular hasta la clásica.
Pero más interesante aun fue cuando los deponentes hablaron de los retos que enfrenta la educación musical de la Isla. Cuando Irizarry preguntó cuánta gente había en el público en representación del Departamento de Educación, el silencio fue ensordecedor.
Tanto así que algunos estudiantes de la escuela, sus allegados y otros visitantes comenzaron a imitar el sonido del coquí, coquí en obvia referencia al descuido que dicho Departamento ha mostrado durante de su historia hacia estas escuelas.
Para muestra con un botón basta: ausencia de funcionarios y, peor aún, la ausencia de fondos suficientes para las seis Escuelas Libres de Música del País. Las cantidades asignadas son tan paupérrimas que las mismas se sostienen por el enorme sacrificio de los padres, madres, cuidadores, maestros y maestras que aportan lo poco que tienen además de la ayuda de organizaciones sin fines de lucro y la empresa privada.
Cabe destacar que la actividad en la Libre de Ponce fue una jornada musical maravillosa con destacadas agrupaciones como La Sonora Ponceña, Melina León, Tony Vega, Joseph Fonseca, Jota Ruiz, Norberto Vélez entre otros.
La aportación para disfrutar de ese increíble despliegue musical era de $25. Sólo la mitad de la sala estaba llena – para mí, una tragedia y un bochorno nacional. Podremos decir que la economía está mala, pero los centros comerciales y lugares de entretenimiento siguen abarrotados.
Cuando Ramos Antonini gestó la creación de estas escuelas, junto su creación del Conservatorio de Música, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, nuestra Orquesta Sinfónica y las emisoras de radio y televisión del Pueblo de Puerto Rico, no fue una gestión vanidosa por su trasfondo como músico, fue un reconocimiento de que eldesproporcional talento artístico que produce nuestra pequeña Isladebe nutrirse.
Más aun, fue una estrategia calculada para proteger nuestra cultura y cultivar un motor económico atado al turismo: de que los hoteles, salas de concierto y demás establecimientos de entretenimiento estuvieran pobladas por talento puertorriqueño, además de una convicción de que la cultura, el arte y la música produce un movimiento sustancial de dinero en nuestra economía si se apoya adecuadamente con pocos recursos naturales que no sean el talento de nuestra gente.
Si tienen duda de esa visión, pregúntenle a las miles de personas que llenaron el Choli durante el año pasado durante la residencia de Benito.

