“Hemos estado atentos a la manifestación de los empleados municipales de Moca. Aunque no pude estar presente por mis responsabilidades en la sesión legislativa del Senado, es importante fijar una posición clara sobre lo que está ocurriendo.
Como exlegislador municipal, fui parte de la aprobación del plan piloto de jornada reducida mediante la Resolución Núm. 7 (2024-2025) y su enmienda, la Resolución Núm. 21. Ese modelo no surgió por casualidad. Se diseñó para atender una realidad económica que viven nuestros empleados y para mantener los servicios funcionando sin interrupciones.
El Municipio de Moca no dejó de operar los viernes. Siempre hubo personal trabajando y los servicios se ofrecieron con normalidad mediante turnos organizados. Por eso, aquí no estamos hablando de restablecer servicios, estamos hablando de cambiar las condiciones laborales de quienes sostienen esos servicios.
No nos oponemos a que se trabajen cinco días. Lo que no es correcto es aumentar la carga laboral sin una compensación justa. En la práctica, eso representa un retroceso para empleados que ya habían ajustado su realidad a un esquema distinto.
También preocupa que se proyecte una versión incompleta de lo que ocurría antes, porque eso distorsiona la discusión pública y desvía la atención del punto principal, que es el impacto directo sobre los empleados.
Quienes trabajan en nuestros municipios no son números. Son los que atienden a la ciudadanía todos los días, los que sostienen los servicios y los que también enfrentan el costo de vida como cualquier familia puertorriqueña.
Estamos con nuestros empleados municipales. Vamos a mantenernos disponibles para ellos y atentos a cualquier desarrollo relacionado con esta situación en el Municipio de Moca”.