Hace algún tiempo que no compartía unas palabras con ustedes a través de esta plataforma. Hoy, mientras me acerco a cumplir 32 años y acompañado de una taza de café, quiero invitarles a reflexionar conmigo.
Hace algún tiempo, una gran amiga, doña Josefina, del barrio Domingo Ruiz de Arecibo, me comentó en una de nuestras reuniones que nuestro partido necesitaba fuerza nueva. Una frase que se ha utilizado antes en campañas políticas, pero que encierra un gran significado.
Nuestro Partido Popular Democrático atraviesa un proceso de reorganización y refundación. En Arecibo, ese proceso comenzó desde el 2020 y, en el 2021, nos permitió rescatar nuestra Villa del Capitán Correa y dar inicio a un gobierno al servicio de la gente junto a nuestro alcalde, Carlos “Tito” Ramírez.
Sin embargo, surge una pregunta: ¿por qué no hemos logrado sumar esa misma fuerza electoral para rescatar la Cámara de Representantes? Tal vez la respuesta se encuentra en aquellas palabras de doña Josefina: necesitamos fuerza nueva.

Pero fuerza nueva no significa llegar en paracaídas ni dejar atrás a quienes caminaron este camino antes que nosotros. Significa continuar el trabajo que comenzaron líderes como el ingeniero Keno Camacho, Silma Cruz, Federico Pérez, doña Hortensia Castro, Israel Torres (Kike Pachanga), doña Paca de la comunidad Vigía en Islote, y también Pedro Vega y Chela Ríos, quienes ya no están físicamente con nosotros.
La Fuerza Nueva no representa únicamente un relevo generacional; representa un propósito. Es reconocer e identificar lo que ha dado resultados, fortalecerlo y adaptarlo a los retos del presente. Los programas comunitarios, el respaldo a los agricultores, el impulso al comercio local y la atención a los sectores más vulnerables deben continuar siendo prioridad.
También exige una visión renovada: aprovechar la innovación, la tecnología y las oportunidades de desarrollo para acercar el gobierno a la gente y construir soluciones con sensibilidad, eficiencia, compromiso y, sobre todo, empatía.
A mis casi 32 años, y con el privilegio de haber recorrido este camino junto a grandes líderes de nuestros barrios, puedo decir con convicción que estamos listos para continuar el trabajo que ellos comenzaron. Detrás de la Fuerza Nueva existe una historia de lucha, sacrificio y compromiso. Ahora le corresponde a una nueva generación continuar esa ruta con responsabilidad, humildad y determinación, uniendo la experiencia de nuestros líderes con la energía de una nueva generación para construir una verdadera Fuerza Nueva de cara al 2028.


