
En una carta enviada a la presidenta de la UPR, 29 investigadores del sistema universitario
alertaron que, por primera vez desde su establecimiento en 2011, el Centro Molecular
enfrenta una situación financiera que amenaza sus operaciones.
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Transcurridos más de 10 meses sin renovar un acuerdo, el Centro Molecular de la UPR está en peligro de que se detengan las mejoras a la infraestructura y las compras esenciales para las investigaciones de 42 científicos y 225 estudiantes.
Por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo
Un tranque en la negociación entre el Centro de Investigación en Ciencias Moleculares de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y la presidenta de la institución, Zayira Jordán Conde, tiene en jaque la operación del centro, luego de que el 30 de junio de 2025 venciera un acuerdo que durante seis años le garantizó $8.5 millones a la corporación mediante la asignación de fondos recurrentes.
El Centro de Investigación en Ciencias Moleculares es una corporación sin fines de lucro, adscrita a la UPR, cuyo edificio comenzó a construirse en 2004. En 2010 se designó como un ente externo para escapar de la inestabilidad de gobernanza del sistema universitario.
El vencimiento del acuerdo coincidió con la llegada de Jordán Conde a la presidencia de la institución en julio pasado. En diez meses no se ha logrado un nuevo pacto que permita la transferencia de, al menos, $2 millones en fondos que debían asignarse al Centro Molecular para el año fiscal en curso, por certificación de la Junta de Gobierno de la UPR.
“Los fondos no han sido tramitados porque no existe un acuerdo. La Universidad no puede hacer transferencias de fondos si no hay un acuerdo firmado”, respondió la presidenta de la UPR durante la reunión ordinaria de la Junta de Gobierno del 30 de abril, a preguntas del representante claustral Rafael Méndez Tejeda, quien ha presentado este asunto en las pasadas tres reuniones del ente rector.
El desencuentro entre la presidencia de la UPR y el Centro Molecular responde a diferencias sobre nuevos términos fiscales —incluido el alcance de su estatus sin fines de lucro— y desacuerdos en la cantidad de fondos que se asignarían cada año.
El vencimiento del acuerdo entre la UPR y el Centro Molecular coincidió con la llegada de Zayira Jordán Conde a la presidencia de la institución y, según la propia funcionaria, la negociación ha tomado alrededor de diez meses sin llegar aún a un punto de cierre. Foto por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo
Según el director del Centro Molecular, Eduardo Nicolau, sin la transferencia de al menos $1 millón antes del 15 de mayo, se verán “obligados” a frenar proyectos de mejoras en la infraestructura del edificio ubicado en Río Piedras. También a posponer compras esenciales como nitrógeno e hielo seco, entre otros materiales requeridos para las investigaciones de unos 42 científicos y 225 estudiantes.
Actualmente, el Centro desarrolla estudios sobre enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, cáncer, y el desarrollo de nuevos materiales como baterías de litio y tecnologías para la purificación de agua, detalló Nicolau.
“Si al 15 de mayo yo no tengo una certeza de cómo voy a terminar el año operando, pues tengo que tomar decisiones de tal vez limitar la compra de algunas cosas que teníamos planificadas y algunos proyectos, digamos, de mejoras a la infraestructura, de mantenimiento, entre otras cosas que estaban planificadas, habrá que dejarlas para luego”, dijo Nicolau al Centro de Periodismo Investigativo (CPI).
Por su parte, la Presidenta de la UPR, dijo a la Junta de Gobierno que al momento no han llegado a un acuerdo final. “El doctor Nicolau ha tenido la oportunidad en repetidas ocasiones de aprobar un memorando de entendimiento”, señaló Jordán Conde en la reunión.
Jordán Conde no respondió a una solicitud de entrevista del CPI.
¿Cuál es el tranque?
La Presidenta de la UPR envió al Centro Molecular un memorando de entendimiento (MOU en inglés) para retomar el acuerdo en febrero de 2026, siete meses después de su vencimiento y de su llegada a la Universidad.
Nicolau explicó al CPI que no ha firmado el memorando de entendimiento por recomendación de su asesora legal, la licenciada Anabel Torres Colberg, debido a que el documento incluye un lenguaje de una “cláusula de lealtad” que —según plantea el director del Centro Molecular — podría poner en riesgo el cumplimiento requerido para mantener su estatus de exención contributiva bajo la sección 501c3 del Servicio de Rentas Internas (IRS en inglés), que reconoce al Centro Molecular como una organización sin fines de lucro.
El director del Centro Molecular, Eduardo Nicolau, advirtió que la falta de certeza sobre la transferencia de fondos obliga a ajustar operaciones y a posponer proyectos planificados a partir del 15 de mayo. Foto suministrada
A su juicio, el lenguaje de la cláusula que busca incluir la administración actual subordina al Centro a la visión de la administración de turno, lo que —según Nicolau— contrasta con las disposiciones del IRS para entidades sin fines de lucro a las que se les requieren evitar alineaciones político-partidistas.
“Es requisito del Gobierno federal que tengamos independencia y que no estemos subordinados a nadie [para mantener esa exención contributiva]”, destacó Nicolau.
El director también señaló que el acuerdo propuesto no contempla el pago retroactivo por los meses en que el Centro ha operado sin el convenio. Además, aunque la nueva propuesta se extendería por otros cinco años, “solo detalla la asignación correspondiente al año en curso y no establece de forma directa cuáles serán los montos que se otorgarían en los años subsiguientes”.
El Centro de Investigación en Ciencias Moleculares, en Río Piedras, es una corporación sin fines de lucro creada en 2004 por el Gobierno como un ente externo para reducir su exposición a la inestabilidad en la gobernanza de la UPR. Foto por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo
Desde el vencimiento del acuerdo, el Centro Molecular opera en déficit. Su funcionamiento requiere cerca de $2 millones anuales y los ingresos propios de este año alcanzaron apenas $700,000. El centro solo ha podido complementar parcialmente la operación con $3 millones en fondos que el Departamento de Desarrollo Económico (DDEC) les otorgó en 2022, señaló Nicolau, para atraer nuevos investigadores, crear dos áreas para nuevos tratamientos y una operación para la investigación en terapia celular y genética. Los fondos fueron complementados con otros $3 millones federales provenientes del Plan de Rescate Americano (ARPA).

El director de la corporación explicó que el Centro se encarga de la compra de materiales, el pago de la nómina de 16 empleados administrativos, mantenimiento y servicios de agua. Mientras, los recintos de Ciencias Médicas y Río Piedras son responsables de los salarios de los científicos. La compensación a estudiantes subgraduados y graduados proviene de subvenciones externas y del Gobierno federal. La Administración Central cubre el pago de la electricidad del inmueble.
Del dinero que recibe el Centro Molecular por parte de la UPR, debe transferir de vuelta $150,000 anuales a la Administración Central de la Universidad para costear los gastos de seguridad, señaló el investigador.
Presidencia: “echaron para un lado el acuerdo”
Para atender la situación mientras se destraba la negociación, el director del Centro Molecular propuso a la presidencia de la UPR un acuerdo temporero que permita adelantar $1 millón y así cerrar el año fiscal. La iniciativa no fue bien recibida en la administración universitaria, según se desprende de expresiones de la vicepresidenta de Asuntos Académicos e Investigación, Ilka Ríos, durante la reunión ordinaria de la Junta de Gobierno de la UPR del pasado jueves 30 de abril.
Ríos, quien negocia el acuerdo en representación de la presidenta de la UPR, dijo que un día antes de la reunión, el 29 de abril, tuvo un encuentro con Nicolau en el que esperaba que se alcanzara un acuerdo para viabilizar la transferencia de fondos, pero el proceso no avanzó.
Según la vicepresidenta de Asuntos Académicos e Investigación, Ilka Ríos, la UPR busca viabilizar los fondos del año fiscal 2026, pero cualquier acuerdo debe cumplir con la normativa vigente. Foto suministrada
“Cuando llegó a la reunión, [Nicolau] llegó con un acuerdo interino que no tenía nada que ver con el acuerdo que ya se había revisado aquí y al que se le habían puesto las cláusulas”, dijo Ríos, quien se mostró sorprendida de la comparecencia de la licenciada Torres Colberg en la reunión.
Según Ríos, la administración universitaria tiene interés en viabilizar el desembolso de los fondos ya consignados en el presupuesto del año fiscal 2026, pero subrayó que cualquier acuerdo debe cumplir con regulaciones.
“Nadie quiere más que se firme el acuerdo, nadie quiere más que le podamos pasar el dinero que está consignado en la certificación de presupuesto de este año fiscal 2026, como [lo quiere] la presidenta y yo”, sostuvo. “[Pero] todo acuerdo tiene que tener unas cláusulas compulsorias, porque cuando hablamos de la Universidad estamos sujetos a los reglamentos del Contralor”, añadió.
Dijo que el acuerdo anterior contemplaba un desembolso escalonado por parte de la UPR, mientras que la nueva propuesta del Centro Molecular mantiene la aportación fija de $2 millones por año.

La funcionaria dijo: “Entendemos que con una corporación, como también es el Hospital [de la UPR en Carolina]… pasa a una etapa donde necesita mucha ayuda de la Universidad, pero se supone que esa corporación pase de gatear a caminar”.
Nicolau rechazó esa interpretación y defendió que, aunque el Centro genera ingresos propios, su modelo operativo no puede desligarse de su rol dentro de la Universidad.
“Nosotros sí generamos ingresos porque tenemos acuerdos con compañías del sector privado. Pero no puedo desvincular el hecho de que también le damos servicios a la Universidad. No puedo costear todo con los ingresos que traemos de manera privada y dar servicio gratis a la Universidad, porque entonces básicamente estoy financiando una operación con otra”, sostuvo.
Dijo que gran parte de los costos operacionales responden al apoyo que el Centro brinda a la comunidad académica de la UPR que utiliza sus instalaciones. “Allí hay 42 investigadores de los recintos de Ciencias Médicas y Río Piedras, y entonces todo lo que tiene que ver con el mantenimiento del edificio, para que ellos puedan operar y hacer sus proyectos, así como toda la empleomanía que sostiene el edificio, es parte de lo que debemos costear”, puntualizó.

Por su parte, la presidenta Jordán Conde planteó en la reunión de la Junta la necesidad de revisar el modelo de negocio del Centro Molecular para incorporar cargos por el uso de las instalaciones.
“Tuve una conversación con el doctor Nicolau, en la que conversamos sobre el modelo de negocios del Molecular, de que nunca han facturado por el espacio que se da para investigación con cargo a los costos indirectos de los proyectos que ahí se hacen, y acordamos que se va a trabajar sobre eso”, expresó.
El presidente de la Junta de Gobierno de la UPR, Ricardo Dalmau, urgió durante la reunión a agilizar el proceso ante la necesidad apremiante del Centro. “Queda claro que para el mecanismo de transferencia de fondos tiene que haber un MOU (memorando de entendimiento); sin embargo, es importante ver cómo podemos agilizar eso porque necesitan esos fondos”, dijo. La presidenta Jordán Conde asintió durante la discusión.
El Centro Molecular fue creado en 2004 como parte del Plan de mejoras permanentes que tuvo la UPR entre los años 2000 y 2005, con fondos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH en inglés).

Actualmente, el Centro desarrolla investigaciones sobre enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, cáncer, así como el desarrollo de nuevos materiales, incluidas baterías de litio y tecnologías para la purificación de agua. Foto suministrada
Previo a su inauguración, la entonces Junta de Síndicos de la UPR decidió en el 2010 que su administración sería por medio de una corporación universitaria —a la que se le llamó Molecular Science Building (MSB)— para darle mayor autonomía operativa, bajo un modelo similar al del Hospital UPR Dr. Federico Trilla en Carolina.
En 2021, la Junta de Gobierno de la UPR enmendó los estatutos de la corporación incorporando en sus propósitos la promoción de la investigación científica, la generación de conocimiento y el desarrollo de una comunidad académica en las ciencias, más allá de su función original de administrar y operar el Edificio, sin imponerle una obligación de autosuficiencia financiera.





El vencimiento del acuerdo entre la UPR y el Centro Molecular coincidió con la llegada de Zayira Jordán Conde a la presidencia de la institución y, según la propia funcionaria, la negociación ha tomado alrededor de diez meses sin llegar aún a un punto de cierre. Foto por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo



