La leyenda viviente del rock en español, Fito Paez, dio por terminada este domingo la “Casa Paez” con un apoteósico concierto en el Monumento a la Bandera de Rosario, con el que la superestrella entra a los libros de la historia al ser el artista que ofreció el concierto más multitudinario de la ciudad, que congregó a más de 300.000 personas.
Durante más de dos horas, una multitud sin precedentes de fans de Fito, provenientes no solo de Rosario, sino de todas partes de Argentina, celebró la carrera del cantante en un memorable show en el que recorrió sus más de cuatro décadas en la música.
El setlist, de 21 canciones, incluyó clásicos de su repertorio como “11 y 6”, “La rueda mágica”, “Ciudad de pobres corazones”, “Mariposa Tecknicolor”, “Tema de Piluso”, además de perlas como “Lejos en Berlín”, “Nunca podrán sacarme de mi amor” o “Lo que el viento nunca se llevó”, finalizando con “Dar es dar”.
Crédito: Gobierno de la Provincia – Municipalidad de Rosario
El concierto del domingo fue la gran clausura de una semana que quedará grabada en la historia colectiva y musical de Rosario. La “Casa Paez” abrió sus puertas el pasado martes, 10 de marzo, con una espectacular velada en el Teatro El Círculo, donde presentó el inolvidable show “Páez Sinfónico” junto a la Orquesta Casa Páez, dirigida por Javier Mas y formada exclusivamente para la ocasión.

Le siguió el show “Solo Piano”, en un abarrotado Teatro Astengo, que presenció al 13 veces ganador del Latin GRAMMY® interpretar 19 canciones a solo piano y voz.
Nuevamente con entradas agotadas en el Teatro El Círculo, Fito presentó íntegramente NOVELA —la gran obra maestra que comenzó a concebir en 1988 y publicó en 2025—, ganadora del Latin GRAMMY® al Mejor Álbum de Rock. Fue una velada también histórica, por ser la única presentación en la que el compositor interpreta la producción en el escenario de inicio a fin.
Crédito: GUIDO ADLER
El espectáculo trascendió los límites de un concierto tradicional: llevó al Teatro El Círculo el mundo que Fito creó en NOVELA, convirtiendo el recinto en una espectacular ópera de rock a través de un despliegue audiovisual sin precedentes, con dirección de arte, luces, vestuario, mobiliario y un espíritu circense similar al encarnado en el corazón del disco.
Sobre el escenario, la historia que cuenta el álbum estuvo perfectamente coordinada y también contada desde las excelentes pantallas, con animaciones del arte del disco que dialogaban con imágenes realizadas para este show, que acompañaban la narrativa.






